Buscar

jueves, 5 de mayo de 2016

EXPECTATIVAS (Un cuento corto)

Cuando nos dijeron que al tío que venía a por nosotros lo llamaban ScarFace, nos acojonamos vivos. 

No sabíamos dónde coño meternos.


Scarface significa cara cortada.
Cara cortada significa: "un asesino excelente", o "batallas en las que ha salido vencedor". 
Al fin y al cabo, sigue con vida, 
¿no?

Nos pasamos mañanas, tardes, noches y madrugadas pensando que nos iban a rajar como a perros uno por uno, sin culpabilidad. Que nos habíamos metido con el tipo equivocado, que nos convertirían en un desastre de trizas y tripas esparcidas por una habitación oscura que nunca nadie abriría. Que íbamos a morir, vamos.
Adiós, mundo cruel.

Y el tío apareció, y tenía la cicatriz en plena cara, en el medio. Ocupaba todo el espacio entre los dos ojos, atravesando el tabique. Uniendo frente y la barbilla. Primero lo miramos muy seriamente. 

Silencio...


A Charlie se le ocurrió decir que parecía un culo.

Todos descojonados, lo echamos de ahí con nuestras risas alimentando su vergüenza. El tío se largó llorando a otro país.

Esopo ahora mismo diría algo, supongo. Señalaría, orgulloso, una moraleja enriquecedora.
Diría: 
"Las expectativas no tienden siempre a asemejarse con la realidad"
Diría: 
"El honor no responde a la persona, sino a cómo la perciban los demás"
Diría...
Diría: 
"Tío, deja descansar a los muertos. deja ya de nombrarme, que estoy durmiendo de muerte".

Pero yo, más que llegar a una conclusión, no dejo de preguntarme:
¿Cómo es posible que un asesino tan peligroso cometiera la estupidez de atacar a una pandilla de fumados mientras estaban todos juntos en su propia casa?
No es profesional.

Si me quieres matar, cógeme a parte...

¿No? 

Supongo que esto se quedará en una de esas historias de final abierto donde eres tú quien pone el final.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La muerte en cada esquina (autorrelato)

¿Sabes eso que dicen, de que cuando estás a punto de morir ves todas tu vida pasar por delante de tus ojos?

Es mentira.


Lo más parecido es abrir la galería de fotos del móvil. Para una versión ampliada de tu vida, el dichoso Facebook. Perder todo tu presente al servicio del pasado colectivo de los personajes de tu vida -incluyendo a tu propia persona.

MI CABEZA

Soy promotor, o comercial a puerta fría (como dije en anteriores capítulos entradas), o algo así. Aunque me gusta más definirme como "portador a domicilio de historias y experiencias".

   Ofrezco un producto de carácter cultural y charla agradable.
  Podría decirse que este trabajo tiene también algo de carácter social, haciendo compañía a gente solitaria a veces en el repetitivo vano de una puerta que se repite con caras distintas.
Surrealismo.

  Sucesión de edificios y escaleras y puertas. 
 Energía en descenso como mi alma por esas escaleras para abajo, pero siempre insistiendo sonriente. 
Dingdong. "No me interesa". 
Dingdong. "No tengo trabajo".
Dingdong. "No tengo tiempo". 
Dingdong "Vaya, qué interesante"... 
   Una puerta que se cierra, otro timbre que suena.

  Y así sucesivamente de arriba para abajo, de un lado para el otro, con una sonrisa de luna creciente. Creciente, cuando mi boca abierta como la luna llena a las 19:07, cuando me estrello escaleras abajo hasta llegar al siguiente piso.

  Cuando parece que estas a punto de morir, lo único que ves es lo que te está causando peligro. Si acaso, ves a tu madre avisándote desde algún recuerdo lejano "¡cuidado al bajar las escaleras!"

19:00
  Quedaban 30 minutos para el siguiente punto (el último del día). Cada hora y media, tenemos que ir al llamado punto, donde el equipo se reúne, acordado horas antes.
   Una puerta que se cierra, otro timbre que suena.

16:00
  Varios puntos atrás tuve el fatídico aviso del destino mientras trataba de salvar el planeta: se nos volaba la basura y corrí tras ella con un ruido. Resbalón y al piso. Suena una estruendosa risa desde el pecho de Aitana, compañera de trabajo.

   Ileso y con toda la confianza del mundo vuelvo a mi sitio con la basura.
  - ¡Me parece fatal que no hayas hablado aún de de mi en tu blog! - dice Aitana con una sonrisa llena de rabia - ¡Que ya has hablado de Alfredo - el jefe - y a mi ni me has nombrado! 
  Vuelvo al tajo, con total normalidad, pensando "hoy tiene que pasarme algo bueno. Una excusa para uno de mis autorrelatos".

19:07
  Mi boca de media luna sonriente forma una O de luna llena cuando caigo escaleras abajo.
   Un giro absurdo, resbalo mientras me despido de la chica uruguaya que cierra la puerta a mis espaldas, y hago de los 16 escalones un tobogán poco divertido.

  Mezclo en mi paladar los sabores salados-amargos de la confusión, la incertidumbre y el humor. Veo tan absurda mi propia caída como el hecho de que la Uruguaya - que no quiso el producto cultural - corra escaleras abajo preguntando si estoy bien si estoy bien si estoy bien. Yo, despreocupado, cayendo, me pregunto si ambos bajamos los escalones a la misma velocidad.

   La muerte está en cada esquina, cada rincón.

   Todas las puertas del 2° piso se abren al unísono.

  Una señora con un ojo muy rojo me pregunta si estoy bien. La uruguaya me pregunta si estoy bien. Su novio - que momentos antes pronunciaba eructos mientras hablábamos - me pregunta si estoy bien. Una señora de mirada torcida me pregunta si estoy bien. El perro grande de esta última, solo me huele.
   Sale un hombre de la nada de madera de otra puerta. Me pregunta si estoy bien.

   Qué caos.

   Me levanto riéndome, muriéndome. La señora del ojo rojo me dice que si quiero un vaso de agua con azúcar, le digo que seria un placer, y me trae un vaso de vidrio con agua marrón dentro.
   -  ¡no pienses que es agua sucia, ¿eh? Es azúcar morena.
Doy unos cuantos sorbos.
   -  ¡Parece que hoy tenemos algo que contar! - les digo, y cuando me doy cuenta de que nadie pilla el chiste, sonrío - ¿no?
   Risas.
 
   La señora del ojo rojo aprovecha para contarme lo de su enfermedad. Tiene el ojo inflamado, "¡mira!". En ese momento estaba aturdido, hipersensitivo, y aunque no puedo recordar qué enfermedad tenía, percibí que estaba preocupada.
   La muerte está en cada rincón, cada esquina.

  Al igual que se abrieron en un momento dado todas las puertas, todas ellas se empezaron a comer ahora a sus respectivos habitantes y vuelven a cerrarse con ellos dentro.
 
Sus vidas vuelven a la normalidad. Queda la señora de mirada torcida.
   -  bueno, ¡vuelvo al trabajo! para no tocar su puerta...
   -  no, no... Ya vi el maletín. No me interesa tu [producto cultural].
 
Una puerta que se cierra, otro timbre que suena.

   Quien diga que la pena vende, se equivoca tanto o más como el que dice que toda tu vida pasa por delante de tus ojos cuando vas a morir.



BAR
   Cuando voy a por hielo, un borracho se ríe desde el otro extremo de la barra. Me dice "NO HAY DOLOR". Se autoagrede. Me tomo el café que acompaña al hielo de mi muñeca. El borracho sigue hablando de dolor.
   - Ven, yo sé de esas cosas, venga... ¡confía en mí!
   Algo en su cara me da confianza. Me masajea con brutalidad la mano. Siente algo...
   - ¿Lo oiste? - y para celebrarlo se agrede a sí mismo de nuevo.

   Me cuenta que es un carterista maravilloso, que fue boxeador, y que tenga cuidado, que no deje el móvil ahí... que no sea tan confiado. Que no confíe ni en él.
   Me pide una copa.
   - Tengo 15€ para toda la semana. Y el jefe me espera. Debo irme.
   Me acompaña hasta la calle, y la camarera pone cara de alivio.
   Mientras me despido, me pide que no sea tan confiado.

URGENCIAS, 22:00

Escribo:
Puerta hacia otro mundo. Un mundo blanco y clínico, lleno de afecciones y hostias por todas partes. Virus, piernas fastidiadas, desidia, etc.

Me he jodido una muñeca, o algo parecido. Sí, inflamada, por lo que parece. Ahora estoy en la sala de espera, con una muñeca que no me permite usar el pulgar con la intensidad o rapidez acostumbrada. 
Escribir desde el móvil está bien, aunque temo tener que volver a urgencias con mis pulgares tristes porque se me han encogido el resto de los dedos.
¿Que como llegué aquí?
Bajé rápidamente 16 escalones seguidos con mi anatomía entera.
 16 escalones. Desde el primero hasta el último - o viceversa (según se caiga hacia abajo o hacia arriba) -. Un escalón por cada intento de estabilizar los zapatos resbaladizos. 
¡Tococloc, tococloc!
Un escalón por cada golpe en una parte distinta del cuerpo.
Un escalón por cada veinte rechazos durante la jornada. 
Uno por cada diez conversaciones que no llevan a nada 
(almenos nada económico) 
¿Será cada escalón un éxito?


Estoy bien,  
Estoy bien, salvo por la muñeca, quizá.

La estadística de lo que llamamos éxito es incierta.- En algún lugar, de aquí a aquí - dice el Jefe de Zona (en algún lugar de mis recuerdos) trazando una linea imaginaria con su pie -, saldrá un socio. Puede estar al princio, o al final.Por eso, aunque yo caiga, mi ánimo no decae, y sigo.Tras cada puerta, debo recordar que todos los seres humanos somos maravillosos.
¿Una imagen de mi vida por cada dichoso escalón?
Eso no. 
Eso es mentira.

Y escribo...
La vida se consume lentamente en Urgencias cuando entro. Hileras de butacas en la sala de espera. La mayoría, mirando hacia la puerta por donde saldrá la voz de la doctora. Todo el mundo mira hacia la puerta de La Doctora.  
Por alguna especie de manía filantrópica, me he sentado mirando hacia ellos, en la hilera de butacas frontal. Soy el único ocupante de la sala que mira hacia el resto. Una adolescente con séptum comienza a descojonarse. Su madre esconde una sonrisa tras una boca apretada.
Y la vida se consume lentamente.

Y escribo.
Hay mucha gente aquí, en Urgencias, a las 22:30.Todos con sus afecciones y sus historias.
La muñeca me arde. Los pies gritan de rabia loca dentro de estos pies que resbalan.  
Me voy a fumar. 
Reflexionar.

martes, 3 de mayo de 2016

Violencia (relato)

Me sangraban las encías, y mi sonrisa lúgubre hacía oscuro aquel juego de niños.
Nos encantaba la lucha. La lucha de verdad, sin trampa ni cartón. Luchábamos como niños, con las manos desnudas como el alma, y nos molíamos las costillas sonrientes. Cuando alguno de los dos - cuando no se unía nadie - estaba cansado, o caía, parábamos y tan amigos. Abrazo y hasta la próxima.

No era más que un juego.
Se me empieza a dormir la pierna derecha.

Teníamos vidas normales y aburridas. Teníamos trabajos aburridos a los que asistir mañana, esposas aburridas esperándonos por la noche.
Un puñetazo en la nariz hace surgir una niebla en pleno pensamiento, y borra de un golpe mi esposa y mi trabajo y mi vida normal y aburrida.

Ahora mismo monto sobre una estrella de color que lleva por nombre y apellidos "Deja de Pensar".
Caigo rendido a los pies de la multitud. Me levanta el equipo de médicos voluntarios que disfrutan de la barbarie.
Estoy bien...
  - Estoy bien. Gracias.
Mi oponente y yo nos abrazamos y nos felicitamos. 23 minutos de lucha.

Comienzo a pensar que esto no es lo mío mientras salgo del recinto, un bloque en construcción vacío donde los Yonkis solían montar sus fumaderos.

Los primeros días eran espectadores, con sus jeringas en el brazo y todas aquellas voces. Sé que no lograron soportarlo.
Mezclar la droga con violencia les dejaba mal cuerpo.
Todos teníamos nuestro propio juego.
Dejo el edificio detrás de mí. Por detrás de mí oigo pasos.  Decido seguir cojeando hacia el primer taxi que vea. Los pasos se acercan, familiares.

Mis sentidos captan a Mabel. Su olor a vainilla despierta mi instinto y mis oídos delatan sus pasos decididos. Lleva sus zapatillas de andar por casa. Decido no girarme.
Me paro en seco.

- Lo sabía. Sigues en esa mierda.
No.
Esa mierda sigue en mí.
Esa mierda me ha hecho algo especial esta noche. Esta noche no cobro: he perdido.
 - No dices nada...
He perdido algo más que dinero.
He perdido la conciencia.

Me despierto tarde. Lo ultimo que recuerdo es desmayarme al servicio del dolor. Son las 14:09, y la enfermera retira el desayuno. Me pide que coma algo.

Detrás de ella, Mabel. Junto a Mabel, mi jefe.

Bronca con Mabel, bronca con mi jefe. Me dicen que no debería hacer lo que hago, que la violencia corrompe. Posiblemente ahora me quede sin trabajo, sin mujer.

Me lo dicen en un mundo donde es mas normal aceptar el disparo de las metralletas que ver un par de tetas. En un mundo donde es más políticamente correcto jugar a juegos de guerra que asistir a orgías. Me lo dicen en un mundo donde vemos las noticias a la hora de comer, con todos esos tanques y desmembramientos. Me lo dice Mabel, a gritos, agrediendo mi integridad emocional, en un mundo donde los hombres deben ocultar sus sentimientos. Me lo dice mi jefe, cuya empresa invierte en armas.

En un mundo donde ciertas peleas son ilegales. Peleas donde tengo mi única vía de escape asegurado, al calor de los puñetazos que me enrojecen el rostro.

Con esta vida, con este trabajo, con esta esposa, y tanta rabia contenida, tanta emoción escondida, lo único que me queda es darme de hostias con gente descontenta.

Lo más que me dolió en el ring fue el abrazo de mi oponente, mas sincero y cariñoso que los de Mabel.

Cuando salí del Hospital, me juré que jamás volvería a permitir que me dijeran qué camino escoger.

martes, 19 de abril de 2016

AUTORRELATO INTERACTIVO-EXPLORATIVO: Un café con Unamuno, y Jam Session y etc

Esta entrada es puramente explorativa, interactiva


encabezada cada historia por un capítulo o aparte, puedes comenzar por donde quieras y terminar por donde quieras o leer un capítulo o varios y testículos o dejar de leer.

Estructura

- CAPÍTULO 1 (especie de resumen o introducción para los que tienen prisa)
- (APARTE) [desvarío y flashback] ---> Sujeto a variaciones y otros desvaríos
- CAPÍTULO 2 (Un café con Unamuno y con otro)
- CAPÍTULO JAM SESSION (un buen finalizar de la semana)
- (2ªPARTE)

--->

CAPÍTULO 1 

Llega el fin de semana...
Sábado de trabajo y domingo inspirador y musical (más adelante hablamos de la Jam session)
Domingo... Por fin tocaba descansar, desconectar y dejar de pensar. Simplemente quería vivir.

Hace dos jueves me habían llamado para concertar una entrevista de trabajo

De comercial, a puerta fría (término poético a la par que trágico) pero con unas condiciones cojonudas. Contrato indefinido y gastos pagados. Además, un jefe de equipo sonriente (sonrisa perenne ante toda situación porque todo tiene solución, me transmitió) y con el talento de la comunicación (entendiéndola como un feedback con respuesta por cada una de las partes).

Comencé, más bien escuchando, el lunes. El precontrato pasó a ser contrato el viernes, y el sábado ya había firmado a alguien, siendo el objetivo simplemente apuntar datos, para trabajar sin presión, y equivocarme para bien. 

Con alegría pero muy cansado, fui a casa y vegeté hasta el domingo. Conectando con seres. El sábado, por pura suerte.


--->

(Aparte) 

(ni siquiera tienes por qué leer esto hasta el siguiente aparte...)

Flashbacks (contextualizando)
Lo cierto es que ya había intentado ser vededor puerta a puerta años atrás.
Fue una experiencia horrible.
Eran días oscuros, aquéllos, como el sudor proyectado en mi camisa bajo el sol. Con las suelas desgastadas como mi esperanza, sin orden alguno y tocando puertas al azar, caminando sin rumbo por la ciudad. Una ciudad visitadas al azar por otros como yo ¡Con contrato mercantil!
- ¡Ah, pues yo ya estoy con ustedes y me arrepiento! - me decían tras muchas puertas.

Además, tampoco confiaba en lo que vendía.

 Y quizás, el problema fue el de querer vender 
       Cuando lo bonito en esta loca-loca vida
               Aunque los hay por ahí que me contradiría :(
  es brindarle al mundo alguna que otra alegría
.
...                                   ¿Qué es esto?

Vendía un producto que yo ni siquiera usaba... Con un sistema de marketing en el que no creía
Era como comerciar con basura vendiendo la promesa de oro. 
Si vendes "mierda" como si fuese oro, se te fastidia el Karma.
El problema era mío, que luchaba por algo en lo que no creía
El problema era querer vender, en lugar de aportar valor.

Y ojo, 
    que no quiere decir que fuera cierto que vendiera mierda. Ahora sé que muchas veces los problemas no son siempre cosa de un marketing poco cuidado, que casi siempre se trata de objeciones para que te largues porque apareces con esa cara larga y triste, 
haciendo algo en lo que no crees. 
   Había gente que conseguía firmar los contratos y a veces se veía gente feliz con el producto. Pero en aquel momento, mi confianza era nula.

Eso fue hace años Ahora, me sobra confianza, sea lo que sea eso exactamente, entre tanto enfoque de los términos.

En este caso disfruto el momento. Me veo un buen conversador, y lo que me permiten ofrecer lo veo un buen producto con buenas condiciones, tanto para el cliente como para mí, con mi contrato indefinido, y mi seguridad social, y mis dietas y mis transportes cubiertos y todo eso.

Lo más duro, si acaso, es que trabajamos en zonas ajenas a la ciudad que habito durante varias horas, que igualmente lo disfruto porque ando viendo calles y caras nuevas. Con lo cual, de momento solo acabo cansado, pero es un entrenamiento. 

Tenemos un descanso en medio para comer y hablar y vivir, y además contamos con un buen jefe de equipo, de los que cuidan a los suyos.

Pateamos las calles con nuestra propuesta, aportando valor a desconocidos. Desconocidos que no quieren que les vendan nada, o que están haciendo la comida, o que tienen armando jaleo al niño o al gato o al perro o al pájaro, y no tienen tiempo ni interés en lo que queramos decirles.
Eso es al inicio.

(Aviso de moralina autoayuda) Una vez te abres con una sonrisa, les cambia el estado y disfrutan de tu compañía y la comida se quema y el niño y el gato y el perro pueden esperar por que se les amplia el tiempo de interés y todo es maravilloso y todos se regocijaron. 
Firma aquí. 

AdvertenciaDeMoralinaAutoayuda.
Se trata de conectar. De disfrutar el momento y aprender de todo.
(Fin del aparte
Perdon...

Es maravilloso conectar con la gente.




CAPÍTULO 2

-Un café solo - digo, mientras descanso en la barra de aquélla cafetería.
Parafernalia de llenar taza de café. Poca inspiración para charlas en ese momento.
- ¿Sacarina o azúcar?
- No, gracias. Yo lo tomo solo y amargado - siempre sonriendo.

Andaba tomándome un café con Unamuno, con su Del Sentimiento Trágico de la Vida (me ando preparando una entrada sobre él), y cuando termino el resumen del primer capítulo cierro el libro, dejando la cubierta a la vista. Mi vecino de mesa me pide disculpas de antemano y recalca lo llamativo del asunto: alguien tan joven leyendo ese libro tan "existencialista y trágico".

Profesor de inglés, titulado en psicología y amante del saber, comenzó a hablarme de Filosofía. Yo le respondí con Filosofía, y comenzó el diálogo. Me recomendó a Sartre, el siguiente autor al que estudiaré mediante La Náusea. Hablamos de psicología, y cómo había que estudiarla: a partir de otras ciencias como la antropología e incluso la etología. 

"Cúmplenos decir, ante todo, que la filosofía se acuesta más a la poesía que no a la ciencia"
(próximamente)
Unamuno
(hombre sabio)

Me habló de cierta apertura mental con respecto al estudio de la Psicología o la Filosofía. Un café que dio para más, acabó convirtiéndose en una profunda conversación a la que se unieron Aristóteles y Freud y otros autores y Unamuno lo observaba todo desde el inicio de la conversación, y le saqué un tema que me interesaba: la rebeldía. 
Esa tendencia a llevar la contraria a la marea que te rodea. 
                                               Creo que dije algo de antihéroes
y hablamos tanto que debo resumir las cosas concretas en conclusiones generales que quizá se contradigan con lo expresado, pero que se deduce de las experien... 
venga, que empieza.

En resumen, 

de esa conversación, influída y variadas seguramente por un montón de ideas luego leídas y reflexionadas, me quedé con varios consejos de vida que siempre es necesario que te recuerden.Algunos, además, están impresos en los dos primeros capítulos de Del Sentimiento Trágico de la vida, como resumen inicial antes de publicar la entrada dedicada a tal obra:
- Que el saber por saber, por simple postureo, como se le llama ahora, o pura pedantería, es inútil y dañino.
- Que el saber por utilidad, que es ese saber que nos hace algo más comunes al animal, según Unamuno, es el saber al que habría que llegar. El saber práctico.
- Que el rebelarse por rebelarse es una tendencia que puede volverse contra nosotros.
- Que según tu contexto puedes caer en el riesgo de ese rebelarse por rebelarse, y que por tanto
- Hay que ser críticos con el entorno, sí, pero también con nosotros mismos.




CAPÍTULO JAM SESSION

Tras recibir a mi tío y ordenar ropa y todo menos un domingo para echar raíces en un sofá (casi que lo prefiero) me voy a la Jam Session activo en cuerpo y mente y alma (sea eso lo que quiera ser). 
Hablando de conectar... 
conectar con la gente es algo casi místico cuando se hace sin usar la palabra. Parece mágico, porque a veces parecemos creer que es el lenguaje verbal el que hace que conectemos.

Pero llegas a la maravillosa Jam Session de El Encuentro (recomendable para desatascar las ideas), organizada los domingos en el Bambalinón, y encuentras personas de distintos lugares y culturas y filosofías con un bien común: la música. 


Es grande ver cómo varios músicos que se desconocen entre sí llenan el escenario y al público de una conexión y ritmo común. Es maravilloso que la interpretación de los instrumentos se convierta en movimientos de cuerpos.

Estamos llenos de energía, joder. Disfrutémosla. Conectemos sin necesidad de palabras. El arte también es expresión, tanto cuando lo ejecutas como cuando lo disfrutas.


Aprovecho esta mención para invitarles un domingo cualquiera, a las 20:30, al Bambalinón.


(2ªparte)

Anexo 1: He publicado con muy poca asiduidad, esta semana. Les comento: 
1- Me estoy dando el gustazo de trabajar en uno o dos libros que llevo dentro desde hace algún tiempo, y le esoy dedicando muchísimo cariño.
2- Estoy empezando a prepararme una serie de secciones para este blog y una para otro en el que empezaré a escribir dentro de poco.
3- He encontrado un curro (o él a mí) y llevo adaptando mi cuerpo y mente desde la semana pasada. El horario es para mí aún un poco difícil y me adapto poco a poco.

En resumen: no he aparcado la escritura, sencillamente la llevo por otra parte. Y me rodeo de libros, con lo cual estoy cada vez mas implicado con las letras.

Anexo 2: Si quieres liberarte y tienes un bloqueo creativo, te recomiendo empaparte de arte. Nada de "oh, no tengo tiempo, tengo que hacer (escribir aquí lo que tengas que hacer)", porque muchas veces en medio de un bloqueo te pones manos a la obra y acabas en Facebook. Mejor mira algo que te inspire, cualquier cosa, de manera relajada. Si miras facebook y te inspira, está bien. Si en cambio te estresa haber mirado Facebook, y te sientes culpable... Mal camino.

(FIN del ªparte)

miércoles, 13 de abril de 2016

Aleatorio

A veces, apagas la mente un rato y dejas que surja de tus dedos lo que tenga que salir. 
Lo escupes. 
Y queda sobre el papel, o sobre el blog, o lo que sea, sin revisarlo hasta días después. Y descubrir quizá que vale algo, o que quizá no. He querido soltarlo aquí sin pensar, como regalo aleatorio o subterfugio para escribir sin más.

Escribir sin más,
sin pensar, escribir
dejar fluir las palabras
y los espacios 
y los silencios
dejar fluir las palabras
como salgan
como nazcan
como surjan
de la naturaleza
interna de tu nucleo
ajena a tu mente.

Pura alma sin mente
un regalo para la gente.

A veces tienes que escribir por escribir, porque una fuerza internta te lo pide aunque no haya seso alguno de por medio. A veces tengo que escribir por escribir, y ya está. Porque tengo que hacerlo, porque quiero conservar fluidez al hacerlo. Aunque sea una mierda lo que ponga.

y blablabla
blablablabla
puede ser
mejor palabra
a veces
que mucha
cháchara...

Ahora es cuando dejo de escribir. Buenas noches.

lunes, 11 de abril de 2016

Relato: Una de zombies

La calle podrida a través de las ventanas. Putrefacción andante alrededor del edificio que hace de protección. El hedor a carne en descomposición elevándose hacia el segundo piso. Pero nos reconfortaba que aquí estuviésemos un poco ajenos a él.

Foto tomada durante el rodaje de Insania, cortometraje realizado en el IES Politécnico en el que fui extra.

Deadkiller y yo nos encontrábamos en una casa maravillosa, admirando desde las ventanas la brutalidad de aquellos rostros que no acababan de aceptar la muerte. Llevábamos un rato bebiendo vino del almacén, para tomarnos un respiro mental, y las cuestiones filosóficas no se hicieron esperar.
Cuando estás rodeado de zombies, te da por usar lo que a ellos les falta.

- ¿Sabes? - dice Deadkiller -. Pensé mucho en este momento... el fin del mundo. Me cachondeaba de eso cuando lo veía, y resulta que al final existe. Y lo estamos viviendo...
- ¿Quién te dice que en realidad no estamos muertos como ellos? - y señalo hacia las bestias de ahí fuera.
- Quizá ese hedor que se eleva hasta mi nariz, o el nombre de mierda que me he puesto por matar muertos. Si fuera uno de ellos estaría abajo. Aunque pensándolo bien, sería el camino más fácil... y la cosa cada vez está más fea.

Antes de que todo se jodiera, teníamos otros nombres. Otras vidas.

-  Nunca has sido de ir por el camino fácil. Yo en ese aspecto me sorprendo... no sé cómo he aguantado tanto...
- Te lo dije. Tienes esa luz. Te lo dije cuando confesaste tener miedo a sacar tu proyecto adelante, y te lo digo ahora que es imposible. Eres creativo, pero demasiado cuidadoso. Dime, ¿ahora tienes miedo?
- Se tiene miedo cuando hay algo que perder. Creo que ya sobre pasamos ese punto.

Deadkiller ríe satisfecho, como si hubiese leído la frase de un sobre de azúcar y hubiese aprendido algo. Levanta la copa al aire y dice:
- Por las caídas.
- Por las caídas.

Deadkiller tenía su propio negocio. Una web que había ayudado a muchas personas a las cuales ahora se le caían trozos del cuerpo, desmembrados y sufrientes. Sabía lo que era el miedo, lo que era tenerlo todo y perderlo de repente.

Yo solo era un aprendiz de la vida, cuando esta se tornó en una puta locura.

- Mira. Si hay algo que he aprendido en este mundo, es que solo puedes fiarte de ti mismo, en primer lugar. En segundo lugar, fíate de quien te apoya por amor, sin esperar otra cosa que el progreso de quienes le rodean. Ahora vivo una representación gráfica del mundo. Avanzar ahora que todos quieren comerse nuestras piernas no es muy diferente de lo que había antes. Vale, echo de menos echar un polvo, y puede que eso me altere a veces. Pero soy feliz, porque tengo un objetivo: vivir. De hecho, he aprendido algo imprescindible. Mi nueva gran verdad. La nueva gran verdad del mundo...

En ese momento, vino un zombie, se acercó a Deadkiller y le pegó un mordisco en el cuello. Se desangró hasta morir y nunca supe qué había aprendido. De su cuello brotaba un monton de nueva gran verdad del mundo.

Es broma...
- He aprendido que ahora nada de lo que hice hasta ahora tenía tanto sentido como le daba. A veces me frustaba cuando algo no salía bien o cuando alguien hacía mal su trabajo, o incluso cuando yo lo hacía mal. Pasaba un tiempo, y me relajaba. Ahora miro ahí fuera y pienso: al final, siempre tuve lo más importante.
- ¿Y me vas a dejar con la intriga? - digo, cansado de sus silencios.
- Tenemos la vida. Al final, el principal objetivo debe ser vivir hasta que nos toque despedirnos, y agradecer nuestra despedida cuando toque. Hay que tomarse la vida menos en serio de lo que lo hacía. Sí... hay que saber ganar, pero sobre todo hay que saber perderlo todo. Pero ya estoy hasta los cojones de hablar. Nos estamos quedando sin vino.
- ¿Te apetece entrenar?

Deadkiller asiente, cogemos las espadas de decoración recientemente afiladas, los bates de beisbol auxiliares, y salimos a partir cráneos. Dolor inesperado en el hombro derecho de Deadkiller. Sangre viva. Lo han mordido. Me sonríe.

No me sale ni una lágrima. Me cargo a los que quedan, le doy el pésame.
- Sigue luchado - me dice -. Aun tienes que echar un polvo en el nuevo mundo zombie... seguro que hay alguna guerrera cachonda por el mundo. Pero sobre todo, no te olvides de vivir. Cuidado, detrás...

Me giro, corto un nuevo cuello muerto, y cuando veo a Deadkiller, es ya víctima de su propia espada. Aunque sus dos sienes han sido atravesadas - con gran maestría, todo sea dicho -, aún sonríe.

jueves, 7 de abril de 2016

EL BLOQUEO CREATIVO

IMPRO-DUCCIÓN
Hoy escribo sin tema, escribo por escribir. Por puro amor a este arte. A veces tengo la fortuna de empezar a escribir y que las palabras salgan solas hasta que, por el mero hecho de escribir, aparece de la nada el tema y ya tengo de qué hablar.

INTRODUCCIÓN

Frente a mí, en la pantalla, 4 líneas en cursiva. Y a partir de aquí, corroboro lo escrito: ¿podría hablar del famoso bloqueo creativo? No seria un mal tema, y además me he enfrentado a él en muchas ocasiones. Aunque tengo la costumbre de leer sobre estas cosas antes de hablar de ellas, hoy me limito a comentar mi punto de vista y las técnica de las que echo mano cuando me veo bloqueado.

Si el tema gusta - les invito a que comenten qué les parece (adoro este proyecto, este blog, pero está abierto al público por compartir, y las estadísticas sólo dan números, y eso no ayuda a mejorar cualitativamente) -, si el tema gusta, puedo hablar pronto de lo que se ha estudiado sobre el origen y remedio de este mal que afecta a la creación, así como la visión de distintos autores sobre ello.

EL ORIGEN DE MIS BLOQUEOS

Los casos de los que he logrado ser consciente son algunos que ya nombran en libros y artículos sobre creatividad. En principio, les hablaré sólo de tres: inseguridad, desconcentración, y estrés.



1- INSEGURIDAD:
A veces, cuando empezamos un nuevo proyecto, o tratamos de hacer algo que hemos dejado de lado un tiempo, empezamos por las dudas del tipo "¿es bueno lo que escribo o es más bien digno de habitar la basura?". O el famoso condicionante "y si..." "... no funciona", "... no gusta", y cosas por el estilo. Para de pensar tanto, ¡y crea!

En mi caso, este es el menos frecuente, porque suelo ser mi primer crítico desde hace tiempo, y más o menos sé cuándo podría estar bien. Aunque nunca hay que olvidar que la opinión del lector y del ámbito del campo desarrollado tienen mucho que decir, esto no debería bloquearnos, sino ayudarnos a dar siempre una vuelta de tuerca a la idea o proyecto.

Para enfrentarse a esto, hay que tener en cuenta que en algunas ocasiones crearemos de manera más racional, y en otras de manera emocional. Por eso, es mejor juzgar la tarea una vez realizada, y si hay que realizar modificaciones, hacerlo después. Cada cosa tiene su momento. Simplemente, crea.

2- DISTRACCIONES:
O estamos muy dispersos, o tenemos Facebook abierto, o insistimos en mirar el correo cuando no es necesario. Tenemos la tarea creativa en la pantalla, esperando, y nos descentramos continuamente.

Para esto, hay aplicaciones y herramientas muy interesantes de las que puedo hablar en otras entradas.

Una herramienta, por ejemplo, que he probado recientemente y que es muy efectiva, es la del Pomodoro, que consiste en programar un trabajo en sesiones de 25 minutos de trabajo alternadas con 5 de descanso (ya puedes mirar Facebook, aunque si trabajas en una pantalla a tus ojos no les gustará mucho esto), durante las horas que se precisen.

3- ESTRÉS: 
La peor de todas, porque a veces está íntimamente de las dos anteriores y de otras tantas causas reconocidas. Cuando no podemos crear, sentimos también inseguridad, de la misma manera en que a veces nos estresamos por esa inseguridad. Cuando nos estresamos, es difícil centrarnos, y cuando vemos que ha pasado mucho tiempo y hemos abierto más veces la nevera que nuestro trabajo.

El estrés puede venir, pues, tanto de fuera (vida personal, en general) como de la propia labor a desempeñar. En estos casos, es mejor relajarse, porque bajo el estrés no se hace nada (a menos que logres canalizarlo, lo cual no siempre pasa). Una buena manera de hacerlo, y además ayuda también en lo que a centrarse se refiere, es sentarse frente al trabajo, con todo preparado, cerrar los ojos durante un minuto y centrarse en la propia respiración. Algo así como meditar.

Lo más importante es no forzar nada.



TÉCNICAS:
  
Aunque hay algunos retazos donde hablo de las causas, aquí les comento algunas de las "técnicas" para el día a día que nos ayudarán a ser más "felices" y por tanto creativos.

DISFRUTA: La vida a veces es un paseo tranquilo. A veces es una carrera en pos de la felicidad. Otras veces es directamente una mierda. Pero seguimos vivos, y esto es un buen motivo para disfrutar incluso de lo malo. Para disfrutar de lo malo, sirve el siguiente consejo:

JUEGA: inventa, imagina, y deja volar la mente sin limites. Seamos niños. Si además tienes un día de mierda, úsalo para reírte de la situación como un buen antihéroe literario. Que hablando de reírse...

RÍE: Por lo que he leído y comprobado en mis carnes, reirte es bueno para ser más creativo. No sólo por su efecto antiestrés, sino porque al fin y al cabo el humor se basa en una relación de ideas normalmente creativa, y se apoya en imágenes y escenas cotidianas.

INSPIRATE: Trata de ser consciente de todo aquello que te ayude a crear: lugares, personas, hábitos, momentos, etc. Si puedes prescindir de las drogas, que también ayudan, mejor. A la larga pasan factura y depender de ellas para crear puede llevarte a parar cuando no las tengas. O al suicidio, si nos ponemos trágicos.

MEDITA: No tienes por qué llegar a la iluminación o a la budeidad. Esta técnica tiene muchísimas variantes (algunas más modernas, incluso), y básicamente nos ayuda a lograr algo más de plenitud en la conciencia de nosotros mismos y el entorno (importantísimo para tener nuevas ideas), y a centrarnos en vivir el momento.

ENTRENA: Mens sana in corpore sano. El deporte no sólo nos ayuda a estar más guapos. También ayuda a que estemos más relajados, seamos más constantes, y a tener más energía en nuestro día a día.

Pero sobre todo,
VIVE: Toca, mira, oye, huele, saborea, siente, enamórate, desenamórate, canta, juega, ríe, llora, conversa, discute, todo... Cualquier experiencia puede darte ideas.

Y cuando toque:
SIÉNTATE A CURRAR SIN MIEDOS, y que sea lo que nuestra inspiración quiera. A veces no faltan recursos o ideas, sino que sobran las excusas.

Y si ves que lo que tratas de crear aún no está preparado, no lo fuerces, que ya saldrá. Limítate a vivir, o a hacer otras cosas, y mientras tanto APUNTA TODO LO QUE SE TE OCURRA.

martes, 5 de abril de 2016

Sin prisa, pero sembrando


Decides. Decides. Decides.
Decisiones igual a resultados. Sean malos, sean buenos, en cada paso que das arriesgas algo - lo que sea -. Digamos que en ese momento, decides dejar de decidir por un tiempo y escuchar a las nuevas oportunidades de la vida.

No decides, mas no desistes. Solo descansas.

El verdadero camino para conocerse a sí mismo, a veces, es renunciar a todo lo que amas durante un tiempo. 
No por miedo. No por cansancio. 
No necesariamente tiene por qué ser negativo.
A veces, simplemente llega.

Nos han enseñado a ser útiles, máquinas de trabajo. Vivimos para trabajar y trabajamos para vivir, y nos meten el miedo en el cuerpo. Miedo a no tener una vida digna, una familia digna, una jubilación digna. Miedo a que nos juzguen, a morir de hambre. 

Y no estoy diciendo que el trabajo no dignifique. Pero obsesionarse no es sano. Entusiasmarse demasiado significa que la caída será peor. Mantener la preocupación no es sano. 

Y miras hacia atrás. Haces un recorrido hacia atrás a través de toda tu vida. 
Flashback. Un intenso viaje hacia atrás. Eres perceptivo a todas las señales. No tienes prisa por llegar a ninguna conclusión. 
Simplemente observa en calma.

Las prisas no son buenas. Terminas los estudios y debes decidir.
Decides. Decides. Decides.

Dicen que todos los días se aprende algo. 
Pero hay aprendizajes que requieren años.

He aprendido que los altibajos no son nada buenos.
He aprendido a estar atento a los mensajes externos.
He aprendido que para ir bien encaminado hay que evita la prisa.
Que a veces hay que renunciar a lo que amas aunque sea doloroso.
Pero que no hay por qué arrepentirse, porque hagamos lo que hagamos...
Porque hagamos lo que hagamos, siempre estamos sembrando.